Pardo, Benavent, Di Geraldo

Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo llevaban tiempo siendo reconocidos como músicos excelentes en varios territorios musicales y casi todo el orbe terráqueo. Tres tipos de diversas procedencias, un madrileño que pugnaba por ser un músico de jazz, un catalán metido en el rock progresivo y un asturiano criado en el punk.

Afortunadamente el flamenco se cruzó en sus carreras y se transformaron. Pasaron de ser los mejores en lo suyo a ser ÚNICOS. Unos artistas, unos músicos que asumen la posibilidad de crear como un reto posible.

Estaba Camarón en los camerinos de la plaza de toros de Barcelona cuando surgió el estruendo de la Weather Report. ¿Quienes son esos? exclamó el cantaor. En aquellos días (1979) parecía que Wayne Shorter, Jaco Pastorius y Joe Zawinul tenían las respuestas: después vimos que estaban siguiendo su propio camino.

Jorge y Carles se enrolaron en el sexteto de Paco de Lucía (el proyecto más internacional de la historia del flamenco) y Tino entró a grabar con Camarón de la Isla.

Pasaron los años y millones de músicas. Llevaban tanto tiempo tocando juntos que nunca se imaginaron tocando sólo los tres… hasta que un día fallaron todos los demás y tuvieron que decidir entre tocar o no tocar.

En Estados Unidos hay gente como ellos que han fraguado el sonido de sellos como Motown o Atlantic. Titanes que han forjado un sonido que ha cambiado la historia de la música pop. Jorge, Carles y Tino han grabado mucho. Han hecho mucha música juntos y por separado. Casi todo lo que han grabado se puede volver a escuchar.

De hecho están en el origen y desarrollo de un estilo musical construido sobre dos lenguajes diferentes (el jazz y el flamenco). Cada uno con una historia, con sus códigos y sus maneras de hacer, de pensar y de sentir. Hicieron camino compartiendo sus experiencias con músicos de todos los colores. Unos muy famosos, otros no. Sin dogmas, ni discursos. Encontrando armonías con gente de todos los lugares buscando el siguiente compás para luego reírse por salir vivos del intento.

No hay más secretos. Es música para ser escuchada.

José Manuel Gómez Gufi